El modelo de innovación “triple hélice”, conceptualizado por H. Etzkowitz y L. Leydesdorff, pone énfasis en la colaboración entre la academia, la industria y el gobierno con el propósito de impulsar el desarrollo económico y social. Esto fomenta un ecosistema dinámico donde la generación de conocimiento, el avance tecnológico y los marcos legales convergen para estimular la innovación y, por lo tanto, el crecimiento financiero.
El modelo tradicional posiciona a las universidades como la base para realizar una investigación básica, las industrias luego aplican esta investigación para desarrollar productos o servicios y los gobiernos regulan los procesos e impuestos. Por contraparte, el modelo triple hélice es un sistema que promueve la interrelación de roles y la colaboración continua entre estos.
En el caso de la academia, más allá de la educación y de la investigación básica, esta se dedica a la investigación aplicada, a la transferencia de tecnología y al desarrollo de empresas emergentes. La industria colabora con las instituciones académicas para acceder a investigaciones de vanguardia, invirtiendo en investigación y desarrollo para generar nuevas tecnologías e incluso patentes. El rol del gobierno debe ser el de crear un entorno favorable para la innovación mediante financiamiento, desarrollo de infraestructura y apoyo regulatorio y de estabilidad jurídica. Estas acciones entrelazadas aceleran la investigación, mejoran la competitividad y abordan desafíos sociales complejos mediante esfuerzos colaborativos.
Jalisco es un ejemplo de la implementación del modelo de la Triple Hélice, por lo que se ha convertido en un oasis para la inversión, posicionándose como líder nacional en innovación y crecimiento industrial. La entidad ha desarrollado diversas estrategias para garantizar la implementación efectiva de la Triple Hélice como la Plataforma Abierta de Innovación y Desarrollo de Jalisco (PLAi) que atiende el déficit de talento en la era digital, desarrollando las habilidades requeridas para consolidarse como un polo de innovación brindando capacitación a la población económicamente activa a través de alianzas con diversas instituciones.
Jalisco se ha posicionado como un clúster de la industria electrónica al atraer inversión extranjera directa (IED) y fomentar la transferencia de tecnología, cultivando un ecosistema vibrante que apoya a la innovación y al emprendimiento como lo demuestra el crecimiento en los últimos 5 años dentro del sector industrial, específicamente en los sectores de comercio electrónico, fabricación de componentes tecnológicos, agricultura, entre otras áreas que han influido en la necesidad de desarrollo de parques industriales clase A.
El gobernador del estado, Pablo Lemus, ha mencionado que el gabinete está trabajando para promover la llegada de IED, ejemplo de ello es la expectativa de construcción del Centro Nacional de Diseño de Semiconductores así como la Planta de Ciclo Combinado más grande de México. Para 2025, según el Consejo Industrial de Jalisco, se espera que la entidad reciba más de 2.9 mil millones de dólares de IED lo que tendría un impacto directo en la generación de más de 8.5 mil empleos. La titular de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco), Cindy Blanco, ha enfatizado también que “… se estaría buscando que salgan más patentes jaliscienses…”, esto demuestra el compromiso gubernamental con la investigación y desarrollo.
La Asociación de Parques Industriales de Jalisco (APIEJ) espera que se añadan más de 600 mil metros cuadrados a los espacios ya existentes, muchos de los cuales están prearrendados. Un ejemplo del modelo de triple hélice es la convergencia de esfuerzos, por ejemplo, la APIEJ como gremio independiente, trabaja junto con desarrolladores industriales, constructores, proveedores y los gobiernos locales para promover al estado como un oasis para la inversión.
El crecimiento de este sector ha inducido una expansión natural de la huella industrial, tan sólo en 2024 surgieron tres nuevos submercados: Carretera a Colima, Tala, Tonalá – Zapotlanejo; submercados, que por falta de inventario previo, formaban parte de otros corredores más extensos como El Salto – Aeropuerto, Zapopan Norte o López Mateos Sur, pero que al haber aumentado en tamaño y cantidad, ahora son submercados independientes con un importante incremento de bodegas y parques industriales.
El mercado industrial clase A cuenta con más de 6.1 millones de metros cuadrados de naves construidas distribuidas en más de 100 parques industriales y en el horizonte de este año se tienen previstos al menos 10 nuevos parques industriales que se incorporarán al inventario. La ZMG cuenta con más de 800 mil metros cuadrados en construcción industrial para entregarse entre 2025 y 2027, y el mercado de microparques, también ha experimentado un auge para dar cabida a comercios más pequeños que ofrecen servicios a empresas más grandes. Jalisco se mantiene estable y atractivo para inversionistas locales y extranjeros de diferentes partes del mundo.
Artículo escrito por:
María Cristina Pérez
Gerente de Inteligencia de Mercado, Kiva Inversión Inmobiliaria Integral.
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